El destino es un constructo metafísico y como tal está sometido a interpretaciones.
El destino sería la sucesión incognoscible e inevitable de acontecimientos que ocurren en diferente lugar y tiempo cuya consecuencia del pasado que afecte uno o más hechos futuros, así como la red de posibilidades del futuro a causa de las acciones presentes y los acontecimientos pasados.

Nada existe por azar al igual que nada se crea de la nada. Todo tiene una causa, y si tiene una causa estaba predestinada a existir desde el momento en que la causa surgió.
Desde hace algunas décadas, la comunidad científica ha corroborado la existencia de diversas relaciones químicas entre genes inconexos, vinculando así caracteres fenotípicos diferentes. Los quiromantes defienden de este modo la relación que pudiera existir entre los surcos y pliegues de las palmas de las manos con numerosos rasgos físicos y psíquicos, pudiendo así estudiar el perfil psicológico de una persona a través de su lectura palmar. Sin embargo, los defensores de esta hipótesis no presentan ningún estudio de relación entre los genes que determinan las líneas de la mano, actualmente desconocidos y los que determinan otros rasgos.
Aún más, muchos rasgos de la personalidad y de la conducta suelen ser causados y perfilados por el entorno, lo cual desvincula aún más, a ojos de la comunidad científica, cualquier dependencia entre alelos -la unión o complementación química de distintos genes- que pudiera existir entre los genes que forman los surcos de la palma de la mano y los que perfilan psicológicamente al individuo. Por esta razón y otras similares, la mal llamada hipótesis científica de esta pseudociencia no es admitida por el conocimiento científico.
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